Superación de roles

La Sexualidad como factor que diferencia a Hombres y Mujeres

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Escrito por RedJovenes

Parece claro que la sexualidad es un terreno de las relaciones humanas donde no siempre nos tratamos bien. Parece que las chicas vinculamos más sexualidad y afectividad, aunque ahora también nos gustan más los rollitos. Parece que los chicos no necesitamos tanto estar enamorados. La sexualidad es una parte importante en las relaciones de pareja, y no sólo de las parejas. En demasiadas ocasiones no se vive en igualdad, ni con el respeto o libertad deseables. Tenemos dificultades para decidir cómo y cuándo, para expresar las necesidades y deseos, para decir no a algo que no queremos hacer... Hoy todavía es un terreno de discriminación para muchas chicas (cuando no de abusos, violación, obligación de virginidad, insatisfacción, consideración de guarrilla o si no de estrecha...).

 

 

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Conductas Sexuales por Género

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Escrito por RedJovenes

Algunas diferencias sexuales entre hombres y mujeres son genéticas, otras son hormonales y también las hay que responden únicamente a aspectos sociales. Pero lo cierto es que todavía algunas de estas diferencias son objeto de estudio en la actualidad, pues se desconoce hasta qué punto el comportamiento de las personas se encuentra condicionado por la pertenencia a un sexo u otro.
Debido a la gran semejanza existente entre los órganos genitales masculinos y femeninos, la organización de las respuestas sexuales es similar en ambos sexos. Sin embargo, la conducta sexual se encuentra condicionada por numerosos factores.

Veamos las diferencias en base al género que se han ido perpetuando a lo largo de la historia...

 

Conducta Sexual Masculina.

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Escrito por RedJovenes

Foto extraida de www.novarevista.comA lo largo de la historia y en muchas culturas, la sociedad ha atribuido al hombre una serie de cualidades y pautas de conducta que se consideraban propias de su sexo, y que debía poseer y manifestar para lograr la aceptación y el reconocimiento social.

Entre estas cualidades destacaban la fuerza, la agresividad y la virilidad, entendidas como posesión del otro, autocontrol y sometimiento de las emociones a la razón. Ello se ha reflejado en su conducta sexual, agresiva y conquistadora, y dotada de una carga emocional menor que la de la mujer.
 
Por otro lado, a causa de las difíciles condiciones de subsistencia, antiguamente el hombre debía centrarse en la obtención del máximo desarrollo de sus capacidades físicas, con el objetivo de lograr una mejor realización de sus obligaciones y actividades diarias (conseguir alimento, defenderse frente a otras tribus, etc.). Ello dio lugar a que las sensaciones y la emotividad ocuparan un segundo plano para el varón, mientras que eran asumidas por la mujer, ocupada en la crianza y desarrollo de los hijos.

Sin embargo, el desarrollo económico y la evolución política, social y cultural que se han producido con el paso del tiempo, especialmente en el último siglo, han propiciado que en la actualidad la conducta sexual del hombre sea diferente: en lugar de prestar atención a los signos de virilidad, el hombre tiende a compartir el goce sexual con su pareja y, en términos generales, existe una mayor comunicación entre ambos. Se establece entonces una relación de complementariedad que se extiende al resto de parcelas de la vida y que se caracteriza por la expresión del afecto y por la comprensión mutua, lo que proporciona equilibrio y armonía a la pareja.
 

Conducta Sexual Femenina.

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Escrito por RedJovenes

Imagen extraida de www.la-actualidad.comCon la finalidad de mantener el orden social y el dominio sobre las gentes, numerosas religiones y estados han mantenido durante siglos unos estrictos principios morales que suponían la represión de los instintos y la inadmisión de un sinfín de conductas sexuales por considerarse contrarias a los valores establecidos.

En el caso de la mujer, esta represión ha sido casi siempre más intensa, pues carecía de la libertad sexual de que gozaba el hombre, y era cruelmente marginada y castigada si no cumplía las normas socialmente correctas en materia sexual. A menudo su función se limitaba a complacer al hombre y a la crianza de los hijos.

Pero con el paso del tiempo, y especialmente en este siglo en Occidente, se ha producido una radical transformación de estos planteamientos; a partir de la década de los 60 y la denominada revolución sexual, la sexualidad humana adquirió un nuevo significado y se aceptó como un instinto natural que debía ser aceptado en todas sus dimensiones y contemplado desde una perspectiva igualitaria entre hombre y mujer.
Los descubrimientos científicos, la incorporación de la mujer al mundo laboral y el desarrollo de métodos anticonceptivos fiables fueron factores determinantes en este cambio de mentalidad.
Las nuevas concepciones sobre sexualidad permitieron a la mujer introducir cambios en su conducta sexual, tales como participar activamente en la unión sexual, tomar la iniciativa, probar nuevas técnicas para dar y obtener mayor placer y expresar libremente sus verdaderos sentimientos y deseos.
Por otro lado, desde la Prehistoria la mujer ha centrado su actividad y desarrollo personal en el plano de las emociones y de los sentimientos, principalmente a causa de su papel de madre, mientras que el hombre debía ocuparse fundamentalmente del desarrollo de sus facultades físicas, puesto que debía afrontar el cuidado y la defensa de la familia en difíciles condiciones de subsistencia.

Ello ha contribuido a que la mujer tienda a considerar el acto sexual como una muestra de ternura, de seguridad y de aceptación de su integridad personal, dotándole así de una carga emocional más intensa que el hombre, cuya sexualidad es más agresiva y en ocasiones no se encuentra tan vinculada a los sentimientos. Pero no hay que olvidar que estos planteamientos son consideraciones generales que sin duda pueden variar en cada persona y en cada pareja.

La sociedad continúa ejerciendo su influencia sobre la conducta sexual de hombres y mujeres, y aunque se ha conseguido eliminar falsos mitos y tabúes que rodeaban el acto sexual, todavía es necesaria una mayor concienciación para tratar libremente todos los aspectos de la sexualidad, sin culpabilidad, vergüenza o pudor.
 

Superar estereotipos sexuales de los Hombres

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Escrito por RedJovenes

La valoración del aspecto físico propio constituye un factor psicológico muy importante en la conducta sexual de hombres y mujeres.

Una imagen corporal positiva, en la que cada cual asuma con normalidad sus virtudes y defectos, contribuye a aumentar la autoestima personal y facilita la posibilidad de establecer contactos íntimos con otras personas.

Pero muchas personas se avergüenzan por aspectos de su cuerpo que no les parecen normales o que desearían que fueran más atractivos; así, en el caso de los hombres, la preocupación suele centrarse en primer lugar en la apariencia de sus genitales, y de forma secundaria, en el cabello y en la estructura y forma corporal.

 

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Superar estereotipos sexuales de las Mujeres

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Escrito por RedJovenes

Imagen extraida de www.defutbol.esTener una imagen positiva del propio cuerpo es fundamental para la autoestima de las personas y para que sus relaciones con los demás transcurran con normalidad, sin complejos ni frustraciones. Sin embargo, nos encontramos en una sociedad en la que se atribuye una importancia desmedida a la apariencia corporal, que es considerada como factor clave del éxito; los medios de comunicación difunden constantemente imágenes de cuerpos esculturales, extremadamente delgados y estilizados.

Cada época tiende a establecer unos cánones de belleza determinados, y actualmente parece ser que triunfa un arquetipo de mujer alta, esbelta y con pechos grandes, lo que es poco frecuente porque las mujeres no tienden a acumular tejido graso en las mamas, sino en otras partes del cuerpo como los muslos o en torno a las caderas.
Entonces, del mismo modo en que la preocupación de los hombres por su aspecto físico se suele centrar en el tamaño del pene, las mujeres se inquietan por el tamaño de sus pechos. A menudo piensan que los tienen demasiado pequeños o demasiado grandes, muy juntos o muy separados, asimétricos o con una forma no atractiva, etc.
La mayoría de las mujeres que tiene pechos pequeños cree que para los hombres es muy importante que tengan pechos grandes, pero las investigaciones han demostrado que sólo la mitad de los hombres considera los pechos como una de las partes más deseables del cuerpo femenino, y muchos de ellos afirman preferir los pechos pequeños.
Por otro lado, las cremas y lociones que prometen un aumento del pecho generalmente son un fraude, pues nunca modifican la morfología de los senos ni su volumen, y a menudo lo único que hacen es tonificar la piel, e incluso en ocasiones pueden llegar a ser nocivos. Tampoco el ejercicio puede incrementar la cantidad de tejido glandular de los pechos: puede fortalecer y afirmar los músculos pectorales y aumentar ligeramente el contorno del busto, pero no el tamaño de los pechos en sí.

Por el momento, el único método que realmente ha dado resultado es la mamoplastia de aumento, intervención quirúrgica que consiste en insertar una prótesis entre la glándula mamaria y el músculo pectoral.
Hay tres tipos:

- La prótesis rellenada con gel de silicona. Esta operación no tiene por qué interferir en la posibilidad de amamantar ni afectar a la sensibilidad del pezón, pero entraña algunos posibles efectos negativos como una excesiva cicatrización, infecciones o una sensación tirante en el pecho. Además conlleva todos los riesgos de cualquier cirugía realizada con anestesia general. También es conveniente recordar que recientemente algunos expertos han desaconsejado este método, por los efectos secundarios que podría provocar a largo plazo; actualmente se están realizando diversas investigaciones para averiguarlos y para conocer hasta qué punto existe conexión entre los implantes de silicona y algunas enfermedades. Asimismo, se están llevando a cabo estudios para determinar qué otros implantes pueden ser efectivos.

- La prótesis de silicona envuelta en una delgada película de poliuretano. Son más caras y presentan menos problemas de cicatrización, pero las mujeres delgadas con una piel fina pueden experimentar una deformación del seno al separar o elevar el brazo, de forma que se aprecia la existencia de la prótesis.

-La prótesis hinchable, consistente en un pequeño globo hemisférico que se rellena con suero fisiológico. En ocasiones la prótesis se deshincha y deja escapar el suero, lo que hace necesaria una nueva intervención.

En cualquier caso, la decisión de aumentar el pecho mediante la cirugía debe ser meditada con detenimiento, siendo consciente de los beneficios y de los riesgos que puede conllevar. Asimismo, se recomienda consultar a varios especialistas para contar con suficiente información y conocer diferentes opiniones en relación al caso particular.

Las mujeres que tienen los pechos demasiado grandes y ello les cause lesiones de columna o les resulte doloroso o molesto, pueden optar por la cirugía de reducción, consistente en la extracción de parte del tejido adiposo y glandular. Aunque esta operación es algo más complicada que la efectuada para el aumento del pecho y deja cicatrices visibles, si es necesaria, resultará beneficiosa.

La forma del pecho y de los pezones varía mucho de unas mujeres a otras, y con frecuencia no son iguales entre sí: la forma o el tamaño de un pecho o de un pezón pueden ser diferentes a la del otro, pero se trata de algo normal que afecta a muchas mujeres y que no tiene mayor importancia.