Relaciones en Igualdad

Me gusta un chico que vive lejos y no me convence el cibersexo PDF Imprimir E-mail

Hola, buenas tardes. Me gustaría ser concisa, pero es que tengo muchas dudas y preguntas y no sé muy bien cómo lo voy a poder resumir todo.

Siento vergüenza por el tema que voy a preguntar. Por una parte no lo veo como algo sexualmente sano (o quizá sí). Mi primera duda está relacionada con el sexo virtual, o sea el que dos personas se estimulen mientras se ven en tiempo real, y se comunican, tanto por video-cam como por messenger/chat. Mis miedos y dudas son porque yo he hecho esto. Bien, conocí a un chico, a través de un amigo, en principio hablábamos por messenger de lo que nos interesaba, etc, además de habernos visto por foto y video, etc. Entonces me empecé a sentir atraída por él, y él parecía sentir lo mismo. Además él, que supongo que es una persona sin ningún complejo sexual y sano,  coqueteaba conmigo y me proponía fantasías mientras él se masturbaba, incluso me lo proponía mientras nos comunicábamos por video. Yo al principio no quería seguir por ahí, pero un día que estaba verdaderamente con muy buen ánimo, decidí probar, y seguimos así unas cuantas veces más, durante algunos meses. Hasta que le conocí en persona, y entonces mis sentimientos crecieron, y empecé a sentir que yo quería tener relaciones con él pero realmente, en persona, a la vez que me parecía muy frío el sexo virtual. En fin, ya le dije lo que sentía hacia él, y que no quería seguir con el sexo virtual, que quería que fuera algo real, que necesitaba contacto real, caricias, cariño y no (sólo) estimularnos (aunque esto último no se lo he dicho así, ¿quizá no he sido clara con él?) La cuestión es que yo sólo le gusto físicamente, y además, aunque él sintiera lo mismo, una relación a distancia es muy complicado, y a él le gustaría seguir teniendo sexo virtual. Aunque a mí me sigue gustando hablar con él y verle por web-cam, y al él le parece bien así, el caso es que él se estimula mientras hablamos por messenger, incluso le parecería bien verme a mí, sin que haga nada, mientras él lo hace. Y entonces yo me siento muy confusa, porque por una parte no sé cómo sentirme, ¿debería relajarme y tranquilizarme y dejar que él disfrute?... o no sé... Por otra parte, considero que mantenemos conversaciones de "amigos" por messenger, ya que la distancia no permite que nos viéramos y quedáramos y habláramos en persona, aunque creo que si no existiera esa distancia, la cosa se traduciría a: quedamos y nos vemos como amigos, pero de vez en cuando mantenemos relaciones. En fin, por una parte me siento triste y avergonzada por no relacionarme con esa persona  en persona (valga la redundancia) y porque no sé si la sexualidad, en el mundo virtual y en la red, y esta vinculación de relaciones en red, ha sido un proceso "natural". Por otra parte yo sé que soy una persona que tiendo a preocuparme en exceso por las cosas, y me gustaría saber si usted, como sexólogo, ve esto como algo normal, sano.

Lamento que me haya extendido tanto, pero le he estado dando muchas vueltas a este tema durante bastante tiempo y me siento intranquila. Espero que sepa entenderme.

Muchas gracias.

 


Estimada amiga, hace mucho tiempo, la gente se comunicaba por cartas  (y existen estupendas colecciones de cartas de amor escritas en excelente literatura,  incluso, se transmitía los mensajes mediante palomas mensajeras). Luego vino el teléfono y la comunicación  pasó de escrita a oral.  Ahora está internet que nos permite comunicarnos mediante chat y webcam.  Todo ésto no es ni sano ni insano, ni bueno ni malo.  Son instrumentos de comunicación, ética y saludablemente indiferentes.  La cuestión está en las personas, en lo que buscan, lo que quieren y lo que pretenden.  Tú  encontraste a un chico por internet y te resultó atractivo y te divertías  eróticamente con él.  Luego, lo conociste en persona y tu atracción por él creció  y pensaste en la posibilidad de una relación no sólo erótica sino también afectiva.  Pero él no quiso y te lo dijo con sinceridad.  Le gustas físicamente , nada más, y  la propuesta que te hace es que  aceptes hacer de imagen  estimulante para  sus juegos  autoeróticos.  

El tema, pues, es qué es lo que quieres tú.  Es evidente que  la actitud de él es muy egocéntrica y te utiliza como objeto erótico.  Ahora tú tienes que decidir si te merece la pena seguir con este juego o cambiar de rollo y de persona.  Las relaciones actuales pueden seguir siendo como han sido casi siempre en el pasado, de Sujeto a Objeto, en dónde el sujeto es el hombre y  el objeto es la mujer,  a su servicio. O pueden ser de Sujeto a Sujeto, donde las dos personas se comunican de igual a igual, tratando de poner sobre la mesa cada uno sus deseos y sus proyectos y llegando a acuerdos que no supongan una desigualdad o una rebaja para ninguno de los dos. Relaciones igualitarias y de mutuo acuerdo.  

Tú tienes la palabra y la decisión. Un saludo cordial, Julian

 
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